El Día de las Madres es una de las celebraciones más importantes en México. Sin embargo, la maternidad continúa siendo un factor que influye de manera significativa en las trayectorias laborales y financieras de las mujeres. Más allá de los regalos y homenajes, esta fecha no solo representa una ocasión de reconocimiento social, sino también una oportunidad para reflexionar sobre las desigualdades estructurales que enfrentan millones de mujeres en el país y en la región. En México, de acuerdo con información del Censo de Población y Vivienda 2020 realizado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), siete de cada 10 mujeres de 15 años o más son madres. Dicho grupo de la población tiende a enfrentar peores condiciones laborales en comparación con los padres, e incluso con las mujeres que no tienen hijos, debido a que presentan mayores niveles de informalidad y menores ingresos (IMCO, 2026). Esto también se traduce en un acceso más limitado a la seguridad social y una mayor incertidumbre jurídica. Estas condiciones laborales y económicas también tienen repercusiones directas en la estabilidad y salud financiera de las mujeres. Según datos de la Encuesta Nacional sobre Salud Financiera (ENSAFI) realizada por el INEGI en 2023, el 42.2% de las mujeres presentan niveles altos de estrés financiero, en comparación con el 30.7% de los hombres. Asimismo, la encuesta menciona que, como consecuencia de este estrés, las mujeres experimentan con mayor frecuencia sentimientos de ansiedad, tristeza, frustración e irritabilidad. Por otra parte, las condiciones laborales asociadas a la maternidad también pueden tener implicaciones importantes en la seguridad financiera durante la vejez. La mayor participación de las mujeres en empleos informales, así como las interrupciones laborales vinculadas a las responsabilidades de cuidado, reducen sus posibilidades de generar un ahorro para el retiro y acceder a mecanismos de protección social. En este sentido, la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF) elaborada en el 2024 por el INEGI y la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), señala que únicamente el 34.2% de las mujeres cuentan con una cuenta de AFORE, en comparación con el 51.4% de los hombres, lo que representa una brecha de género de 17.2 puntos porcentuales. De igual manera, la encuesta muestra que las mujeres presentan una menor participación en cuentas de nómina, ahorro y seguros, además de una baja presencia en productos de inversión. Por ejemplo, Grupo Bursátil Mexicano (GBM) reportó que, a finales de 2024, únicamente el 7.25% de las cuentas de inversión registradas en su plataforma son gestionadas por mujeres. A nivel local, la maternidad también representa una realidad económica importante. De acuerdo con datos del INEGI, en la Zona Metropolitana de La Laguna (ZML) el 74.6% de las mujeres de 15 años o más son madres. De igual modo, según los resultados del cuarto trimestre de 2025 de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del INEGI, la tasa de informalidad laboral en mujeres en la ZML alcanzó el 40.6%, mientras que en los hombres fue del 31.9%, lo que representa una brecha de género de 8.7 puntos porcentuales. En este contexto, aunque la tasa de informalidad laboral femenina en la región es menor en comparación con la media nacional, estos datos reflejan que, incluso a nivel ZML, las mujeres continúan enfrentando mayores barreras para acceder a empleos formales y mecanismos de protección social. Aunque las madres desempeñan un papel central en la economía y en el sostenimiento de los hogares, el mercado laboral y los sistemas financieros aún muestran importantes rezagos en términos de inclusión y equidad. En México, la maternidad continúa asociándose con una penalización en materia de ingresos, acceso a empleos formales y oportunidades de crecimiento laboral y financiero. En este contexto, avanzar hacia esquemas de trabajo más flexibles, una mayor corresponsabilidad en las tareas de cuidado y políticas públicas alineadas con las necesidades actuales de las mujeres no solo contribuiría a reducir las brechas de género existentes, sino también a fortalecer la participación económica y la seguridad financiera de millones de madres en el país.
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